¡No lo vimos venir!

by Super User
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¡No lo vimos venir!

Arrepentirnos no devuelve vidas…

Nos preocupa como Institución y formadores las elevadas cifras de jóvenes que deciden acabar con su vida, dejando el sin sabor de haber hecho poco, o no lograr identificar en su momento ciertos comportamientos autodestructivos presentes en aquellos que han decidido parar con su ciclo vital. En lo corrido del año 2019, hemos perdido 65 jóvenes, niños y niñas de nuestro país, dejando esfumar así, el futuro en nuestras manos.  

Es escalofriante como mes a mes y de manera desmedida aumentan las cifras presentadas por Medicina Legal donde se especifica el suicidio “como muerte violenta según manera”. Durante el año 2018 en la capital del país, se presentaron 2.464 casos de personas muertas a causa de este hecho, y para el año 2019, teniendo en cuenta el boletín del mes de Enero, se han presentado 194 casos de personas muertas en todo el país, donde 22 de esas personas eran menores de edad que oscilaban entre los 10 y 17 años. Resulta aún más preocupante, el aumento presentado en el segundo boletín de Febrero de 2019 con 358 casos en total, y aportando 43 muertes los menores de edad entre los 10 y 17 años, siendo así Bogotá y Medellín la primera y segunda ciudad respectivamente con más muertes fatales por esta causa.

Luego de entender nuestras realidades, la frase de “no lo vimos venir” es lo que más resuena en la mente de los cercanos que deben vivir la tragedia del suicidio, dejando un sinfín de preguntas sin resolver y la impotencia de muchos que luego del final inesperado presentan soluciones ya innecesarias ante los cuestionamientos que detonaron la vida de los que ya no están.

Con gran frialdad, los que quedamos en el otro extremo de la barrera juzgamos a priori la decisión tomada por el menor sin reconocer los factores intrínsecos y extrínsecos que hoy nos tienen hablando de este tema, pues sin temor a equivocarme, nadie más que ellos que deciden terminar con su vida, habrán cuestionado cuán importante y trascendental era o sería su existencia en ese momento justo.  

Detectar patrones de comportamiento comunes o conductas suicidas determinadas y repetitivas en todos los casos, no es aplicable como única medida de prevención y atención de los diferentes casos, pues el suicidio sonríe, corre, salta, juega, sale con amigos y comparte en familia de manera rutinaria.

Sin embargo, ciertas características y alertas se pueden leer entre líneas, nunca aislando el desarrollo emocional y biológico según corresponde a la edad de nuestros niños, niñas y jóvenes, pues como padres y/o custodios de nuestros menores debemos hacernos responsables de adquirir ciertos conocimientos y ver más allá de lo básico y lo que a nuestro juicio es relevante, para indagar verdaderamente por lo que son y cómo se ven nuestros hijos como sujetos activos de sus diversos círculos sociales.

El tiempo de calidad, y el dialogo sincero sin prejuicios o predispoción permite crear un puente de comunicación fundamental en cualquier ser humano. Si como cuidador tiene dudas, pregunte, si siente que no entiende busque ayuda, si cree que tiene alertas acuda a las entidades encargadas (Policía nacional, EPS, Bienestar Familiar), pero no minimice nunca los sentimientos o comportamientos de su hija o hijo en casa, la casa debería ser el refugio de todos y no el centro de aislamiento ante lo que experimentan en sus realidades.

Debemos entender que no existe un único manual para educar, formar y entender las relaciones entre padres e hijos, pero si, hay ciertos comportamientos que deben ponernos en alerta y que podrían salvar la vida de quien está en casa.

Alertas:

  • Sueños prolongados sin presentar ejercicio físico considerable y/o ausencia del mismo
  • Poco manejo de la ira y/o irritabilidad por cualquier hecho
  • Bajas en el consumo de sus alimentos
  • Sospecha o consumo de sustancias psicoactivas (dichas sustancias alteran inhibición del peligro)
  • Desprendimiento de los objetivos materiales que presentan un valor importante para ellos.
  • Síntomas de ansiedad ante situaciones decisivas en los diferentes espacios sociales donde interactúa (colegio, amigos, relaciones amorosas)
  • Presencia de pensamientos o planes de autolesión en el último mes o acto de autolesión en el último año

 

Siempre hemos tenido en las manos el hecho de empujar al vacío o de sujetar al caer a quien es invisible para nuestros ojos, “Abrígales la infancia y no pasarán frío el resto de su vida”

 

 

 

Línea de atención en caso de emergencia se pueden comunicar desde cualquier teléfono móvil o fijo a:

 

Cundinamarca: 123

Bogotá D.C: 126

 

 

Eveling Huérfano Sánchez

Orientación Escolar Bachillerato

 

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